El proyecto Tía María tendrá una capacidad de procesamiento de 100.000 toneladas diarias de mineral.
Asimismo, producirá 120.000 toneladas anuales de cátodos de cobre. En consecuencia, se posiciona como uno de los principales proyectos cupríferos del sur del país.
Durante ExpoCobre 2026, el ejecutivo Oscar Rodríguez confirmó estos alcances técnicos.
Inversión y generación de empleo
La inversión total del proyecto supera los US$1.800 millones. Además, actualmente genera 4.800 empleos en fase de construcción.
De ese total, 1.050 corresponden a trabajadores del Valle del Tambo. Por ello, el proyecto tiene un impacto directo en el desarrollo territorial.
Asimismo, la empresa prioriza la contratación local como parte de su estrategia social.
Recursos minerales y diseño operativo
El proyecto contempla dos tajos principales. Por un lado, La Tapada cuenta con 425 millones de toneladas con una ley de 0,43% de cobre.
Por otro lado, el tajo Tía María posee 225 millones de toneladas con una ley de 0,29%. En ese sentido, ambos depósitos sostienen la viabilidad del proyecto.
Además, se instalarán dos pilas de lixiviación para el procesamiento del mineral.
Tecnología y automatización minera
El proyecto incorporará innovación tecnológica avanzada. De hecho, contará con 14 camiones autónomos y dos perforadoras autónomas.
Asimismo, será la primera operación de la compañía en implementar conectividad 5G. Esto permitirá optimizar procesos y mejorar la eficiencia operativa.
En este contexto, la automatización se posiciona como eje clave en la operación futura.
Infraestructura y control ambiental
El diseño incluye una faja transportadora cubierta de 8,5 kilómetros. Además, se construirá un domo para almacenamiento de mineral.
Estas medidas buscan evitar emisiones de polvo. Asimismo, el proyecto no generará relaves ni contará con fundición.
En consecuencia, se reducirá el impacto ambiental. Además, se implementarán monitoreos estrictos durante toda la operación.
Uso de agua de mar desalinizada
El proyecto utilizará exclusivamente agua de mar desalinizada. Para ello, se construirá una planta desalinizadora.
Por ello, no se afectará el caudal del río Tambo ni el uso agrícola. En ese sentido, se responde a una de las principales preocupaciones sociales.
Permisos y marco regulatorio
El proyecto cuenta con el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA). Además, tiene acreditación legal del terreno superficial.
Asimismo, el Estudio de Impacto Ambiental fue aprobado en 2014 por el Ministerio de Energía y Minas del Perú.
Esto permite avanzar en la fase de construcción e iniciar operaciones con respaldo normativo.
Tía María consolida su avance como proyecto estratégico para la minería peruana. En consecuencia, aportará producción, empleo y dinamismo económico.
Además, su enfoque en tecnología y sostenibilidad marca una referencia en el sector. El reto será sostener su ejecución y aceptación social.

















