Mineros artesanales y pequeños productores mineros de diversas zonas del país están cosechando los beneficios de la formalización de sus actividades extractivas. Según sus testimonios, esta incorporación al circuito económico formal ha generado:
- Acceso al crédito y seguridad jurídica.
- Mejora en la seguridad y salud ocupacional.
- Disminución del impacto ambiental.
- Inclusión directa en la cadena de valor de la minería formal.
Casos de éxito regionales
- Madre de Dios (Huepetuhe): Julio Valencia, de la concesión “Transoceánica”, destacó el uso de tecnologías limpias para la extracción de oro, evitando el empleo de reactivos y productos químicos.
- Puno (San Miguel de Untuca): Los mineros formalizados contribuyen al desarrollo social mediante proyectos en agricultura, ganadería y educación. Además, cumplen con protocolos de seguridad y promueven la inclusión de mujeres en el personal operativo.
- Piura (Sapílica): Pequeños productores impulsan el proyecto agrominero y ecoturístico Caña Brava. Este proyecto se realiza en sostenibilidad con actividades agropecuarias e implementa la recirculación del agua para un adecuado aprovechamiento de los recursos hídricos y áreas de reforestación.
- Ayacucho (San Luis II S.A.): La formalización ha permitido a los mineros comercializar su producción de manera transparente, así como adquirir explosivos e insumos sin inconvenientes y bajo los estándares de ley.
Ratificación del MINEM: un impulso al crecimiento sostenido
Los mineros formalizados destacaron que este paso les permite comercializar libremente su producción, respetando el medio ambiente y cumpliendo con todos los estándares exigidos por el marco normativo.
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) ratifica su impulso al proceso de formalización de la minería a pequeña escala. Esta medida permitirá incrementar la recaudación tributaria, contribuir a un crecimiento económico sostenido, y disminuir los riesgos ambientales y sociales asociados a la minería ilegal.
















