La producción de cobre en Perú está proyectada a alcanzar los 4.3 millones de toneladas métricas al año 2040, superando significativamente la producción actual de 2.7 millones de toneladas. Así lo afirmó Rubén Arratia, director de Investigación en Metales Básicos y Preciosos en Wood Mackenzie, durante su exposición en el Foro de Tecnología, Innovación y Sostenibilidad (Foro TIS) en PERUMIN 37.
Arratia explicó que este incremento en la oferta será posible gracias al destrabe y puesta en marcha de proyectos mineros clave, mencionando específicamente que Tía María y Zafranal (este último proyectado para mediados de 2029) finalmente avanzarían. «La producción en el Perú ha crecido 5% en los últimos 25 años, al igual que Chile», apuntó el especialista.
Demanda sostenida por la transición energética
El pronóstico optimista sobre la oferta peruana se alinea con una demanda global robusta. Arratia aseveró que el mercado chino continuará siendo el principal consumidor, proyectando que mantendrá un consumo de entre 14.5 y 15 millones de toneladas de cobre al 2050.
El motor de crecimiento más importante es la transición energética, la cual demandará cerca de 9 millones de toneladas adicionales de cobre a nivel mundial. «La demanda del cobre se ve brillante. El cobre tiene un excelente futuro”, señaló Arratia, destacando el rol irremplazable del metal en las tecnologías limpias.
En el ámbito regional, Chile, el principal productor mundial, continuará liderando con una producción esperada de 8.5 millones de toneladas, apoyándose en una matriz energética que se proyecta con 80% de energías renovables al 2024.
Alerta por proyectos paralizados y falta de comunicación
A pesar del potencial de crecimiento, el especialista de Wood Mackenzie advirtió que la paralización de proyectos mineros por décadas es un problema «muy serio» que genera más pobreza e informalidad en Latinoamérica, particularmente en Perú, que actualmente tiene «20 proyectos parados hace tiempo».
El principal problema, según Arratia, es la falta de comunicación: «El sector minero hace grandes cosas, pero nadie lo comunica. Los líderes políticos que deben facilitar la inversión no quieren gastar su capital político», concluyó, urgiendo a los actores a cambiar esta dinámica para liberar la inversión estancada.















